Una casa pensada para quedarse

Mónica Prialé propone para CASACOR Perú 2026 una casa de campo abierta al paisaje, donde el color, la luz natural y una arquitectura de escala cercana construyen una manera relajada de vivir.

El anuario reúne los proyectos y profesionales que dieron forma a la muestra en una edición especialmente cuidada, con fotografía y contenido editorial dedicado a la arquitectura, el diseño de interiores y el paisajismo contemporáneo.

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La primera impresión llega a través del color. Una envolvente de tonos tierra recorre la casa y establece una continuidad que alcanza muros, terrazas y espacios de transición. Lejos de una estética excesivamente pulida, el proyecto se construye a partir de texturas, objetos, arte y muebles que parecen haber encontrado su lugar con naturalidad.

En Casa de Campo, Mónica Prialé trabaja desde una escala cercana. Las celosías permiten que la luz atraviese los ambientes y dibuje sombras que cambian a lo largo del día; las grandes mamparas extienden las áreas sociales hacia el jardín y la madera de los techos introduce una sensación más cálida. Ventilación, luz y paisaje participan activamente de la arquitectura.

La calidez aparece cuando arquitectura, luz y naturaleza encuentran un mismo ritmo.

El área social concentra buena parte de este lenguaje. Sofás de cuero, butacas envolventes, madera y textiles de trama marcada conviven dentro de una paleta de cacao, arcilla, arena y terracota. La composición es serena, aunque nunca neutra. Algunas piezas contemporáneas, entre ellas la luminaria escultórica suspendida sobre la sala, introducen un contrapunto y dan identidad al conjunto.

La cocina mantiene esa continuidad. Abierta y generosa, se integra naturalmente a la dinámica familiar. Una gran isla central funciona como superficie de trabajo y mesa informal, acompañada por muebles de madera clara, superficies minerales y detalles rojizos. Sobre ella, una luminaria calada introduce un gesto gráfico visible desde distintos puntos de la casa.

Hacia el exterior, la arquitectura prolonga la vida cotidiana. Bajo una sucesión de vigas, la terraza reúne comedor y sala en contacto directo con la vegetación. El sol se filtra a través de la estructura y las sombras pasan a formar parte de la composición. Las celosías reaparecen como una solución climática y visual: permiten circular el aire, brindan protección y mantienen el jardín siempre presente.

En esta casa, terraza, jardín e interiores pertenecen a una misma manera de vivir.

En los espacios privados, la atmósfera se vuelve más pausada. El dormitorio continúa la gama de tierras y maderas, acompañada por iluminación puntual y textiles suaves. En el baño, los revestimientos oscuros definen la ducha y el tocador, mientras los metales cálidos y los lavatorios de acabado iridiscente introducen un contraste inesperado. La paleta general vuelve a aparecer y mantiene el vínculo con el resto de la casa.

El arte y los objetos aportan otra capa al proyecto. Pinturas de gran formato, piezas artesanales, cerámica, textiles y elementos escultóricos conviven como una colección reunida con el tiempo. Ese carácter evita que la casa se perciba como un escenario recién terminado y le da una familiaridad poco habitual en una construcción nueva.

Ahí se encuentra una de las ideas más interesantes del proyecto. Casa de Campo se siente vivida desde el primer día. Su lenguaje contemporáneo convive con una sensibilidad doméstica que privilegia las proporciones, la luz, el color y una selección de piezas capaces de acompañar el paso del tiempo.

Concebida para reunirse, descansar y compartir, la propuesta de Mónica Prialé para CASACOR Perú 2026 recupera una idea sencilla pero poderosa: las mejores casas continúan construyéndose con quienes las viven.

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