Una memoria de Roma reinterpretada en Huancayo

En Huancayo, el estudio Peatonal desarrolla un restaurante cuya arquitectura nace de un recuerdo de Roma. Una gran bóveda organiza el espacio mientras la iluminación, el metal, la madera y las superficies texturadas construyen una atmósfera de carácter contemporáneo.

El anuario reúne los proyectos y profesionales que dieron forma a la muestra en una edición especialmente cuidada, con fotografía y contenido editorial dedicado a la arquitectura, el diseño de interiores y el paisajismo contemporáneo.

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El proyecto comenzó muchos años antes de que existiera un plano. Su origen se encuentra en un viaje a Roma en 2015 y en dos imágenes que permanecieron en la memoria: un enorme farol encontrado sobre el suelo y el paso por un túnel bajo un puente, contenido por una bóveda cuya profundidad parecía prolongarse más allá del recorrido.

Peatonal recupera aquellas impresiones para desarrollar este espacio en Huancayo. No intenta reproducirlas de manera literal. Trabaja, más bien, con aquello que quedó de ellas: la escala, la atmosfera, la continuidad y la presencia de la luz.

“El proyecto no reconstruye un recuerdo: trabaja con aquello que el tiempo dejó de él.”

La principal decisión arquitectónica aparece en la sección. Una gran superficie abovedada recorre el salón y modifica la percepción de un recinto esencialmente longitudinal. Su acabado claro y ligeramente rugoso recibe la iluminación de manera desigual, haciendo visible la curvatura y reforzando la profundidad del espacio.

En lugar de resolver el techo como un plano neutro, Peatonal concentra allí buena parte de la identidad del proyecto.

Una línea de iluminación indirecta acompaña el nacimiento de la bóveda y se extiende longitudinalmente por el restaurante. A cierta distancia de ella, una segunda luminaria, más fina y suspendida mediante tensores, dibuja un recorrido quebrado que introduce una geometría más libre frente a la continuidad de la cubierta.

La luz permite leer el espacio, pero también establece su ritmo.

En otro punto del salón aparece una gran estructura vertical de metal coronada por varias luminarias de brazos articulados. La referencia al farol recordado en Roma se hace entonces más evidente, aunque nuevamente sin recurrir a una interpretación literal. La pieza introduce verticalidad y establece un contrapunto frente al desarrollo horizontal de las mesas y de la propia bóveda.

El bar como remate del recorrido

Al fondo, el bar concentra visualmente la perspectiva principal.

Una abertura curva prolonga la geometría de la cubierta y enmarca un plano metálico que recoge de manera tenue los reflejos de la iluminación. Debajo, una composición en madera oscura organiza botellas y equipamiento mediante nichos de bordes redondeados, mientras un frente metálico claro introduce una nueva textura.

La combinación de madera, acero y luz construye aquí uno de los puntos de mayor intensidad del proyecto.

La misma precisión aparece en decisiones de menor escala. Sobre uno de los muros, una secuencia de relieves ovalados establece un ritmo constante detrás de las mesas. Por encima, una extensa cortina en tono profundo aporta espesor y suaviza una composición dominada por superficies minerales y metálicas.

El mobiliario tampoco responde a una única familia. Mesas robustas de madera conviven con piezas metálicas de líneas más delgadas; sillas de estructura tubular se alternan con asientos tapizados y pequeñas lámparas de mesa introducen acentos puntuales dentro de una paleta deliberadamente contenida.

Estas variaciones permiten fragmentar visualmente un salón amplio y generar situaciones más próximas alrededor de cada mesa.

Una arquitectura que cambia con la distancia

El restaurante mantiene, además, una relación directa con la circulación exterior. La baranda de vidrio permite observar la sucesión de arcos, luminarias y superficies desde distintos puntos antes de ingresar.

La percepción cambia con la aproximación. Desde fuera domina la escala de la cubierta; al acercarse aparecen las texturas, los reflejos metálicos, la iluminación sobre los muros y las distintas capas que conforman el espacio.

La cocina también participa de esta lectura. Su frente acristalado deja visible la operación interior y la incorpora a la experiencia del restaurante, mientras el basamento de piedra oscura y las superficies metálicas introducen un registro deliberadamente más técnico.

“Aquí, la luz no se incorpora después de la arquitectura: forma parte de su construcción.”

El proyecto encuentra así su identidad en la manera en que un recuerdo personal es llevado hacia un lenguaje completamente nuevo.

Roma permanece como origen, pero Huancayo determina el lugar. La bóveda, el farol y la profundidad del recorrido conservan rastros de aquella experiencia de 2015; el resto pertenece ya a una arquitectura concebida desde la proporción, la luz y la relación entre materiales.

Peatonal, estudio participante de CASACOR Perú entre 2024 y 2026, desarrolla aquí una propuesta en la que concepto y resolución espacial avanzan en paralelo. El recuerdo explica el punto de partida. La arquitectura se sostiene por sí misma.

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